Desperté, me encontraba en el suelo
inconsciente con ropa blanca y en una habitación en la cual nunca
había estado, descubrí que estaba encerrado y totalmente
desconectado del exterior.
Sentí un intenso punzón en la
cabeza, como si me estuvieran clavando una delgada y diminuta
puntilla con un inmenso maso.
Decidí emprender la huida, aunque
parecía imposible, así que en primera estancia realice la
planeación de mi escape. Revise todos los rincones de aquella
habitación, era totalmente blanca, casi igual de brillante a la
ropa que llevaba puesta, había una diminuta grieta en la pared
paralela a la ubicación de la puerta y una reja de ventilación
en la parte inferior derecha enfrente de la grieta, en todo el
centro había un tapete, era acolchado y como se podría deducir,
blanco.
Mi primera opción fue tirar la
puerta, así que embestí violentamente contra ella por varios
minutos, no logre ni hacerla tambalear, pero si me lastime
gravemente el brazo izquierdo. Plan B, no me quedaba mas que abrir
la reja de ventilación y escabullirme como fuera, pero esta
filosa me propino varias y dolorosas cortadas en los dedos. Sin
esperanza alguna me resigne y empecé a patear el tapete, lo
levante un poco y para mi sorpresa encontré una pala pequeña,
pero con una punta delgada, por curiosidad la enterré en la pequeña
grieta, encajaba de manera perfecta así que le imprimí mas
fuerza ejecutando también una ligera palanca, la pared empezó a
agrietarse y a desvanecerse descubriendo un orificio en el podía
entrar, lo atravesé y minutos después me encontré en un blanco
y largo corredor.